El cuerpo en modo alerta: cómo el estrés cambia nuestra postura sin que lo notemos

Muchas veces el cuerpo entra en modo alerta incluso antes de que te des cuenta. La cabeza está llena, la agenda apretada, las preocupaciones aumentan y, casi sin notar, los hombros suben, el cuello se endurece y la columna va perdiendo ligereza. La postura cambia despacio, como si fuera solo una adaptación a lo que el día exige.

¿Te has visto alguna vez en el espejo con el tronco ligeramente inclinado hacia adelante, incluso cuando no estás físicamente cansado?

El cuerpo interpreta el estrés como una solicitud de defensa. Cuando el sistema nervioso entiende que hay presión constante, prepara el cuerpo para reaccionar. La musculatura de la región cervical y de los hombros entra en contracción, la mandíbula se aprieta, el pecho se cierra. Es un mecanismo antiguo, heredado de tiempos en los que necesitábamos protegernos de peligros físicos. Hoy la amenaza es más sutil, pero el cuerpo sigue reaccionando de la misma manera.

Con el tiempo, esa postura de alerta deja de ser una excepción y pasa a ser el patrón. La columna se acostumbra al exceso de tensión. La respiración se mantiene alta y rápida. La cabeza se inclina un poco más hacia adelante. Los pequeños malestares se convierten en dolores recurrentes, sobre todo en cuello, trapecio y zona lumbar.

En el día a día, esto se suma a hábitos que refuerzan aún más este cuadro. Horas sentado frente al ordenador, uso intenso del celular, conducir durante largos periodos, cargar el bolso siempre en el mismo hombro. Todo empuja al cuerpo hacia el cierre. El estrés emocional encuentra un terreno fértil para instalarse en la estructura física.

A veces la persona siente cansancio y dolor, pero cree que “es así”, que forma parte de la vida y que no hay mucho que cambiar.

En este contexto, el toque terapéutico ayuda al cuerpo a recordar que existe otra forma de estar en el mundo. Durante una sesión de masaje, la musculatura profunda es invitada a soltar. La fascia se vuelve más maleable. La respiración encuentra más espacio. El sistema nervioso, que antes se organizaba en torno a la defensa, comienza a registrar una nueva sensación de seguridad.

En Espaço Girassol observamos con cuidado cómo llega cada cuerpo y cómo responde cuando recibe la invitación a salir del modo alerta. Las técnicas de masaje terapéutico para alivio del dolor, asociadas a maniobras de relajación profunda, ayudan a reorganizar no solo la postura, sino también la forma en que el cuerpo se siente por dentro.

¿Has notado cómo tu columna se coloca de manera diferente después de un buen masaje, casi como si recordara una postura más natural y ligera?

Cuando el toque actúa con presencia, no es solo el músculo el que cede. La mente también disminuye la velocidad. El cuerpo entiende que, al menos en ese momento, no necesita defenderse. A partir de ahí, los pequeños cambios se vuelven más fáciles: ajustar la forma de sentarse, corregir la altura de la pantalla, estirarse algunos minutos al día, respirar hondo antes de responder un correo importante.

El objetivo no es tener una postura perfecta todo el tiempo, sino construir una relación más amable con el propio cuerpo. Cuando notas que el hombro subió, que el cuello se endureció o que la zona lumbar está pidiendo cuidado, puedes elegir hacer algo distinto. Y cuanto más el cuerpo experimenta estados de relajación verdadera, más recuerda cómo regresar a ellos.

¿Qué te parece darle a tu cuerpo la oportunidad de salir del modo alerta por unas horas?
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